Alcalá la Real y Montefrío – La vida en la frontera de Al-Ándalus

Durante la época de Al-Ándalus, Alcalá la Real y Montefrío se encontraban en la línea fronteriza con el último bastión musulmán de la península ibérica: el Reino Nazarí de Granada. Alcalá la Real fue conquistada por las tropas cristianas en 1341, convirtiéndose desde entonces en un punto estratégico de la frontera cristiana. Montefrío, en cambio, permaneció bajo dominio musulmán hasta 1486, lo que la convierte en uno de los últimos baluartes del poder nazarí.

La vida en la frontera era ambivalente: por un lado, marcada por la inseguridad, los constantes peligros y una vigilancia permanente; por otro, favorecida por oportunidades de intercambio cultural, enriquecimiento económico e incluso, durante ciertos periodos, una sorprendente convivencia pacífica.

Alcalá la Real se alza sobre la colina de La Mota, desde donde se domina gran parte del paisaje circundante. Hoy convertida en un impresionante conjunto arqueológico, esta colina fue en su día uno de los enclaves defensivos más relevantes del Reino de Castilla, integrado en un sofisticado sistema de vigilancia y protección. Durante la visita, nos sumergiremos en la historia de esta ciudad-fortaleza y en la vida cotidiana de sus habitantes, así como en las historias de algunas figuras singulares que dejaron huella.

Montefrío, también enclavado sobre una colina, destaca por sus casas blancas que ascienden de forma pintoresca hasta la antigua fortaleza que corona el pueblo. Esta imagen, de gran belleza visual, ha convertido a Montefrío en uno de los paisajes más fotografiados de toda Andalucía. Sin embargo, tras esta estampa de postal se oculta una historia cargada de dramatismo: los últimos años del dominio nazarí estuvieron marcados por la incertidumbre y los continuos enfrentamientos fronterizos.